La torre, mi favorita en el juego y en el sexo

Cada jugador de ajedrez tiene sus preferencias y sus manías a la hora de comenzar una partida y de desarrollarla. A mí, que como dicen por ahí me gustan las cosas claras, siempre me ha gustado el movimiento de la torre: una figura sencilla, achaparrada y ancha, que se mueve de forma lineal tanto en horizontal como en vertical: vamos, el sumum de la simplicidad. Y si esto lo paso a la vida real, puedo decir que me encantan las mujeres que gozan de esas características: sencillas, directas y, a poder ser, de curvas contundentes.

¿Os parecería extraño que os dijera que me gustan los videos xxx de gordas? Bueno, para empezar deciros que no debo ser el único con un gusto tan digamos exótico, ya que los videos de gordas follando son prácticamente tendencia en todas las páginas porno que se te puedan ocurrir. Todos deseamos ver a tias buenas en plena faena cabalgando rabos y con ellos en la boca, pero al parecer todo lo bueno cansa, y al personal le gusta ir cambiando de vez en cuando de planes. Así, si te fijas, en cualquier home de cualquier sitio web dedicado a la pornografía, podrás ver alguna imagen o video de chicas, mujeres o directamente señoras mayores obesas o cuando menos rellenitas. Te reto a que lo compruebes por ti mismo, si no me crees.

Quizá acabe por rizar el rizo, pero los videos de maduras también me ponen bastante, y me hacen recordar también a la torre. Por lo general, esta construcción debe ser fuerte y recia, para poder albergar armas y servir de defensa ante un buen ataque. Aunque es cierto que en ajedrez no es esa su función, sino totalmente defensiva, en la antigüedad sí que era así, y de hecho, las primeras que se construyeron eran de formas simples, sin ninguna pretensión decorativa por supuesto; en definitiva, sencillas y efectivas, justo como aparecen en mi juego preferido. Quizá sea una analogía un tanto cogida por los pelos para explicar mi gusto por las mujeres de edad, pero no soy capaz de explicarlo mejor, y bueno, no me estoy refiriendo precisamente a octogenarias. ¿Pero qué tal una cuarentona de esas bien plantadas, y que saben perfectamente lo que quieren, y casi pueden adivinar lo que quieres tú? No me digas que eso no te pone un poco cachondo, al menos.

Como ves, no era una broma eso de que el ajedrez ha llegado al punto de incidir en casi todos los aspectos de mi vida. Pero no me quejo, que conste, porque siempre ha sido una inspiración, y creo que lo seguirá siendo mucho tiempo más.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *